Del vino y otras fábulas más

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El delicioso y afrodisíaco vino, nos ha acompañado desde al menos unos ocho mil años en la historia de la humanidad. Son muchos los hallazgos arqueológicos que así lo demuestran siendo la zona del río Jordán la posible cuna del mismo. Al parecer ya en esta zona donde actualmente se encuentra Siria y Egipto se cultivaban grandes viñedos con el propósito de producir vino en elevadas cantidades. China también se encuentra entre estos grandes productores ancestrales.  

La historia nos cuenta que debido a las condiciones climáticas del Mediterráneo, es la tierra propicia para cultivar grandemente la uva, y es por ello que al ser descubierta por Osiris en el territorio de Nysa, esta decidió promover su cultivo y producción a gran escala lo que la llevó a atribuirle grandes beneficios para la salud, como por ejemplo para problemas reumáticos ya que tomar vino con moderación conlleva a grandes beneficios para dicha enfermedad.

Asimismo, los orígenes míticos de algunos dioses suelen asociarse con tal producción, como es el caso de Dionisio quien era denominado como el dios del vino, es posible que tenga su origen en la India en relación con el dios Soma de quien se cuenta que su nombre proviene de una planta que al ser estrujada brindaba una especie de néctar que era empleado para simbolizar la inmortalidad.  

Los Etruscos introdujeron el vino a Roma, quien a su vez penaliza su consumo por considerarlo un tanto peligroso y perturbador del orden en los ciudadanos habitantes de la ciudad. Aunque dichas ordenanzas no hicieron mella de su consumo y expansión a otras latitudes como por ejemplo a España a manos de los fenicios y los griegos que lo empleaban para venerar al dios Baco-Dionisio.

El cristianismo y el vino

Uno de los cultos más extendidos en la historia y que lleva al tapete el uso del vino para todas las ocasiones fue el cristianismo. Según las Santas Escrituras, Noé fue el responsable de la introducción de esta bebida, por lo que se le considera el primer borracho registrado en la historia, ¿paradójico no?. Y es que Noé era labrador por lo que es normal pensar que cultivó sus tierras con la tan codiciada vid.

En cuanto al mesías, este inicio sus andanzas públicas convirtiendo el agua en vino, además una de sus frases célebres apunta a que el, es la verdadera vid.  Así mismo, uno de los mayores dogmas del cristianismo es la conversión del vino en la sangre de Cristo

En la Edad Media se siguió conservando y extendiendo la tradición vinistica a través de la religión, donde el vino de reciente data era empleado de manera simbólica en su conversión en la sangre de Cristo en las tradicionales celebraciones de las fiestas de  la Transfiguración del Señor. Acto seguido, era bendecida la bebida y consumida con los fieles en medio de un gran festejo.

Más tarde, la producción de vino estaba a cargo de los monjes, quienes poblaron tierras inhóspitas para alcanzar el cultivo de viñedos. Las fiestas paganas en la que se celebraron cultos a dioses como Eleutherio y Demetrio, fueron cambiadas por las celebraciones en honor a los santos cristianos y de esta manera continuar con la tradición. Siendo tan excelente, por qué dejar de consumir aunque sea una copita al día de tan espectacular elixir.