La cultural y la religión cuentan con un símbolo en común: El vino

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Un aspecto resaltante en referencia al vino, es la manera en cómo ha llegado a formar parte de los símbolos más relevantes de la cultura, sobre todo en la cultura mediterránea a lo largo de la historia, y las religiones como parte de la devoción de pedir un milagro.

En sus inicios, el vino sólo se trataba de un producto que era consumido por la nobleza, pero también se encontraba relacionado con las distintas religiones, ya que existían divinidades que eran específicas para la protección de los cultivos; desde el Soma védico, el Sabazio tracio, el dios egipcio Osiris y el Amón de los libios, para quienes sus ritos no sólo eran bailes y oraciones, sino también el consumo de este elixir.

En la religión griega, el dios Dionisos le hace entrega de la planta de la vid a Ampelo quién se encarga de enseñar el cultivo a los hombres. El dios del vino es representado ornado con racimos y hojas de la vid, este se trata de un dios contradictorio que llega a producir tanto placer, como dolor. En diversas oportunidades se encuentra acompañado de Sátiros, Ménades y Bacantes; de esta manera se ve representado en la época clásica y hasta llegar el siglo  XVIII.

También se presenta una adaptación romana de este dios griego Baco, aunque con virtudes similares. Las fiestas que guardaban relación con este dios estaban vinculadas con el ciclo del cultivo de la vid.

La religión clásica, pero también las anteriores de corte politeísta se ocupaban de sacralizar el vino, haya sido por su origen o por su vinculación con el poder, y en numerosos casos de reyes-sacerdotes. Lo mismo ocurre con la implantación de la religión monoteísta pues también le concedió un rol muy importante al vino.

En la Biblia es citado el vino, su cultivo, elaboración y consumo alrededor de 150 veces. En el libro sagrado hace referencia de la vid como la Tierra Prometida, ya que se trataba de un cultivo plurianual y continuado del que precisa la población estable e instalada, que no es nómada como anteriormente lo era el pueblo de Israel. 

La tierra prometida, en el libro sagrado de Canaán se encuentra provista de viñedos, y es pródiga siendo sus frutos de gran tamaño, como si estos se trataran de pinturas, relieves y fiestas en toda la Europa cristiana, y que también describe Estrabón en zonas de  Armenia.

Dentro de la normativa que la Biblia impone a los judíos, están reflejadas numerosas reglas, pues tanto el fruto como el vino eran sumamente importantes para la alimentación y para los rituales.

Consumir vino durante las fiestas hebreas, debe ir acompañado de bendiciones rituales al iniciar cada comida y sobre todo durante la cena del Shabat, al atardecer del viernes.

Esto debe realizarse sobre una mesa cubierta con manteles limpios, en ella debe colocarse el pan y el vino, en recuerdo del maná y de los racimos de uva. A lo largo de la cena ritual se bebe vino en cuatro ocasiones.

La Biblia, es un libro sagrado donde también se recopilan normas, se castiga el abuso del vino, aunque también se presentan diversos casos que se reflejan en la obra.

En la zona donde tradicionalmente se atribuye la aparición del cultivo de la vid, durante el siglo VII, también surgió posteriormente una religión que se encargaba de penalizar el consumo del vino.

Tiempos antes, dichos pueblos se comportan como productores y consumidores, pero desde la promulgación de las normas del Corán el consumo quedó prohibido.